lunes, 18 de octubre de 2010

lLEYENDA


Los niños de la carretera
Todo comienza cuando una muchacha llamada Eva, su hermano Luis y dos amigos más van por una de las carreteras más solitarias de Perú en su auto en medio de la noche para su casa después de un largo viaje que tuvieron a las afueras de la ciudad.

Ellos iban muy contentos en el auto escuchando música a todo volumen como todo chico joven hace cuando no viajan con sus padres. La noche era muy calmada, sin estrellas ni luna que pudiera iluminar el camino. Eva iba manejando el auto, pues Luis ya había manejado una buena parte del camino. El viaje era agotador y su casa todavía quedaba a cinco horas de distancia. Eva les preguntó a los chicos si podían detenerse por algún tiempo para tomar fuerzas y retirarse pues ya se sentía muy cansada. Todos dijeron que era una buena idea, y pararon.

Pararon, y Eva les preguntó que si querían un gaseosa, todos contestaron que sí. Mientras todos se tomaban su gaseosa Eva subió la música a todo volumen, parecía que tenían su propia fiesta adentro del auto. Como la noche era tan oscura, Eva dejó los faros del auto encendidos. Cuando todos estaban coreando muy felizmente las letras de la canción, Luis vio a lo lejos hasta donde la luz de los faros desaparecen, un bulto con figura humanoide muy pequeña. Rápidamente Luis reaccionó diciendo:
- ¿Vieron esa figura allá al fondo?
Cuando los demás le contestan, “¿De qué hablas?”…
- Era como un niño o algo parecido.

Todos se rieron de él y continuaron con su relajo. Cunado de repente Luis ve otra vez esta figura, pero esta vez venía hacia ellos. Luis asustado le dice a su hermana:
- Échale las luces altas, allí viene lo que vi.

Eva dispara las luces altas y al instante la figura humanoide que era un niño aproximadamente de 5 años aparece en un lado de la puerta del chófer. Eva le pregunta:
- ¿Estás perdido, chiquito?
Pero el niño se queda callado. Eva hace la misma pregunta pero el niño reaciona igual. Eva, queriendo ayudar, abre la puerta para hablar con el niño, y al momento que ella abre la puerta el niño lanza un grito de terror espeluznante que hasta podían sentir cómo se les erizaba la piel; era como un chillido de gato pero más potente y más terrorífico. A su reacción, Eva cierra la puerta rápidamente y pone el seguro.

Los chicos le preguntan:
- ¿Qué pasa?
Y ella contesta:
- El niño hizo un chillido, y me asustó mucho.

Al rato los dos amigos que iban en la parte trasera del auto vieron por las ventanas cómo muchos niños salían corriendo de todas partes y empezaban a rodear el auto. Se asustaron tanto que al momento los cuatro lanzaron un grito de terror. Muy nerviosa, Eva intentó prender el automóvil pero no podía pues estaba tan asustada que su temblorina no la dejaba. Uno de los amigos dijo:
- ¿Y ahora qué hacemos?
- ¡¡Arrancar!! -dijo Luis, pero el auto no reacionaba.

En medio de la desesperación, los chicos oyeron cómo los espectros de los niños golpeaban las puertas para que los chicos les abrieran. Armado de valor uno de los amigos tomo un bate de baseball, y abrió la puerta rápidamente para amenazar a los chiquitos. Al momento que abrió la puerta todos los chiquitos corrieron hacia donde la puerta estaba abierta y lanzaron otro chillido tan horrorizante y fantasmagórico que el chico cerró la puerta inmediatamente. El chico comenzó a llorar del miedo y comenzó a rezar.

Ante la amenaza de estos espectros queriendo entrar al auto, milagrosamente el auto arrancó, y Eva les echó el auto encima a los niños machacándolos y sintiendo cómo el auto los pisaba, a toda velocidad salieron del lugar. Uno de los amigos estaba volteando hacia atrás para ver si habían atropellado a los niños, pero inexplicablemente los niños ya no estaban allí, era como si nunca hubieran estado allí, o como si hubieran desaparecido en medio de la nada.

Después de esta experiencia fantasmagórica, los chicos descubrieron que en esta misma carretera años atrás un autobús escolar había sufrido un accidente matando a todos los niños al instante.

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